Juan Ramón López Caro, actual seleccionador español sub-21 y previsor donde los haya, ha empezado a preparar ya la futura selección sub-21 que deberá empezar a disputar la fase de clasificación para el Europeo sub’21 de 2011 en el mes de septiembre. De momento, ha obtenido un pobre bagaje en los tres partidos disputados (un empate en casa ante Noruega y dos derrotas en los desplazamientos  a Portugal e Irlanda), pero no deben cegarnos los resultados ante una generación que, probablemente, también podrá rodarse en los Juegos del Mediterráneo que empezarán a finales de julio en Pescara (Italia). El ex – entrenador del Real Madrid tiene en sus manos a una quinta llena de talento que está empezando a emerger en Primera y que dará mucho que hablar antes de la Euro 2012. Partiendo de un 1-4-2-3-1 clásico que puede soportar alguna variante, López Caro ya ha empezado a encajar piezas en un grupo en el que se juntarán generaciones que han plagado de éxitos el palmarés de las categorías inferiores de la “Roja”.

 

En la portería, Rubén Miño (1989 - Barça Atlètic) compartirá galones con el archiconocido David de Gea (1990 – At Madrid B). Dos porteros de la nueva escuela: excelentes en el juego de pies, presencia física para el juego aéreo y agilidad bajo palos para dotarlos de espectacularidad. Además, como condimento, un buen reconocimiento de las situaciones de juego para poder anticiparse y organizar la línea defensiva.

En la línea defensiva conviven jugadores que juegan en categorías muy diferentes. En el lateral derecho, Azpilicueta (1989 – Osasuna), un lateral de largo recorrido, contundente y con una más que correcta salida de balón, que lleva un año y pico jugando en Primera y que parece que saltará hacia un grande en breve. El suplente, Mario Gaspar (1990 – Villarreal B), es un albaceteño que apunta buenas maneras en Segunda B (agresividad, velocidad y corrección táctica) aunque le costará dar el salto al primer equipo por la presencia de Ángel y Javi Venta.

En el lateral izquierdo, el asturiano José Ángel (1989 – Sporting de Gijón), que debutó en Primera en el Camp Nou con la difícil misión de parar a Messi, aunque todavía no ha explotado por la competencia del también internacional Canella. José Ángel es agresivo en la marca, con recorrido y buen golpeo para centrar, tácticamente todavía se despista un poco pero con un año más en Primera, será indiscutible.

Para la posición de central, López Caro ha optado por la jerarquía de Botía (1989 – Barça Atlètic), Mikel Sanjosé (1989 – Liverpool) y Kiko (1988 – Villarreal B), tres centrales que llevan el mando de la línea defensiva de sus equipos. Los tres son de un estilo similar: dominan la zona, realizan buenas coberturas al lateral de turno, son bastante rápidos a pesar de su corpulencia, contundentes, poseen una buena salida de balón y dominan con suficiencia el juego aéreo ofensivo y defensivo.

En el mediocentro, el zaragozano Ignacio Camacho (1990 – At Madrid) es el alma del bloque. Con experiencia de sobras en grandes partidos en Primera, Camacho sigue mostrándose como un organizador de nivel aunque suele coger el rol de pivote defensivo: no muestra lagunas tácticas de importancia, es contundente, no rehúye el choque aunque tampoco lo busca para lucirse, tiene calidad para jugar con las dos piernas, posee una buena visión para la distribución y tiene mucha más llegada a gol de la que le han dejado demostrar hasta el momento. A su lado, Marc Crosas (1988 – Celtic Glasgow), el prototipo de organizador de la cantera del Barça (Guardiola, Xavi, …) al que la experiencia en la Scottish Premier le hará evolucionar y convertirse en un todoterreno de nivel. Por último, Edu Bedia (1989 – Racing de Santander), la promesa cántabra de mayor nivel que ya cuenta con minutos en Primera y que destaca por su calidad técnica, visión de juego y llegada desde segunda línea.

En las bandas, Jeffren (1988 – Barça Atlètic) es un puñal que se mueve con comodidad por las dos bandas aunque domina mejor la izquierda. Rápido y habilidoso, tiene en el regate su mejor recurso, además de poseer una notable capacidad goleadora por su buen golpeo con ambas piernas. En su contra tiene, como casi todos los extremos de la cantera del Barça, su escasa aportación defensiva.

También en las bandas, dos artistas del balón con un estilo muy similar: Aarón Ñíguez (1989 – Glasgow Rangers) y Jordi Alba (1989 – Nàstic de Tarragona), dos mediapuntas que han crecido jugando por dentro y que se han hecho profesionales jugando en el extremo. Eléctricos con el balón, tienen tendencia clara a buscar la diagonal interior con y sin balón, gustan de jugar a banda cambiada o por el centro, su cambio de ritmo con balón es vertiginoso, tienen capacidad para asistir o golear con facilidad y, como Jeffren, sufren cuando han de trabajar defensivamente.

En la mediapunta, comparten posición dos jugadores de un perfil muy diferente: Parejo (1989 – Real Madrid) y Michel (1988 - Valencia). El madridista es un fino estilista que disfruta dando el último pase, goza de una visión de juego espectacular y un 1×1 muy interesante en espacios reducidos. Todavía debe evolucionar para poder jugar a un buen nivel en Primera pero, sin duda, tiene conceptos para destacar a poco que le den confianza. El valencianista, en cambio, destaca por su llegada por detrás del nueve. Casado con el gol durante este año con el filial valencianista, ha debutado en Primera de la mano de Emery y no ha desentonado nada. Entiende bien el juego combinativo, no abusa de la conducción y siempre llega a gol desde la segunda línea.

Y en la punta de ataque, dos jóvenes valores que se foguean en Segunda: Iván Bolado (1989 – Elche) y Emilio Nsue (1989 – Castellón). El cántabro, que debutó en Primera en el Racing con Marcelino y marcó el gol que metió a los santanderinos en la UEFA, es un delantero rápido y habilidoso, gusta de buscar el 1×1 antes de definir aunque también finaliza bien a un contacto con las dos piernas y posee una muy buena capacidad de desmarque, sin duda potenciada por el ahora entrenador del Zaragoza. Nsue, cedido por el Mallorca, es un punta corpulento, con capacidad física tanto para jugar de espaldas a portería como para buscar balones largos a la espalda de los centrales. Gran finalizador en espacios reducidos, lleva años destacando en las selecciones inferiores.

En definitiva, un grupo de jugadores que aúna calidad y experiencia a primer nivel en la mayoría de posiciones, aunque todavía debe foguearse en competiciones internacionales para acabar de dar el do de pecho. No es necesario alarmarse, la calidad siempre acaba saliendo a relucir.