Pellegrini busca y busca, toca tecla tras tecla intentando encauzar el camino, pero sigue sin encontrar el antídoto para un Real Madrid que goza de una pegada brutal pero que sigue sin ofrecer lo que el Bernabeu lleva años pidiendo a gritos: equilibrio y buen juego.

Han llegado Kaká, Cristiano Ronaldo, Xabi Alonso, Benzema, Albiol, Granero,… muchos de ellos son jugadores que están en el top 10 mundial, pero el Madrid sigue siendo un equipo con un juego mediocre que depende de la definición brutal que tiene de tres cuartos para arriba. Este modelo de juego (si podemos llamarlo así) le hace competir con sobriedad en las competiciones nacionales, pero no deja de ser un obstáculo importante cuando llega la Champions, donde el nivel de los oponentes es mucho mayor y ya no pueden vivir de ser una máquina de hacer goles.

¿Cuál es la solución? ¿Cuál debe ser el modelo a seguir? Después de un análisis exhaustivo de la plantilla, vamos a aventurarnos a marcar un posible camino: el espejo debe ser el Barça de Rijkaard que ganó la Champions en París en 2006. ¿Sorprendente? Quizá sí, pero por perfiles, sobretodo en la zona de ataque, el Madrid de Pellegrini puede asemejarse mucho a un Barça que marcó época con Ronaldinho, Deco y Eto’o a la cabeza.

En la portería, es fijo Casillas, mejor bajo los palos que Valdés, aunque debe mejorar el juego con los pies, donde el catalán le supera notablemente.

En la línea defensiva, Sergio Ramos debe convertirse en un perfil similar al que realizaba Oleguer en el lateral derecho cuando los culés ganaron la Champions. Sin tirar de alegrías ofensivas, convirtiéndose en un tercer central cuando el equipo pierde el balón y evitar el gol es el único objetivo, midiendo muy bien las incorporaciones al ataque para no generar inferioridad numérica tras pérdida de balón.

En el centro, Pepe y Albiol deben sellar la defensa blanca. Mejores físicamente y más contundentes que la pareja Márquez-Puyol, ninguno de los dos posee la salida de balón del mexicano, aunque ambos son mejores que el catalán en esta faceta.

En el lateral izquierdo, Marcelo o Drenthe, un perfil que el Madrid debe mejorar si quiere dejar de ser el candidato eterno a la Champions que siempre cae en octavos. Un mal fichaje en esa zona, Asier Del Horno, hizo perder una eliminatoria de Champions contra el Barcelona al mejor Chelsea de Mourinho. Los dos son potentes físicamente, gustan más de atacar que de defender, y eso precisamente es lo que se les debe pedir: Kaká como extremo zurdo abriendo carril para que ellos puedan llegar en carrera, cuando mejor pueden explotar sus condiciones. Tienen capacidad para replegar intensivamente aunque hayan finalizado la acción de ataque.

En el centro del campo, Lass Diarra debe marcar la diferencia como pivote defensivo, con Xabi Alonso y Granero como escuderos (Guti debe ser la alternativa cuando los rivales bajen físicamente). El francés es mejor jugador de lo que parece (y mucho mejor que Van Bommel jugando de 6 en la final de Champions contra el Arsenal): físicamente es un portento, tácticamente siempre está bien situado, no comete errores y sus condiciones técnicas le permiten asegurar una buena salida de balón.

 A la derecha, como interior, Granero debe ser Deco: agresividad, buena visión y llegada de segunda línea. Estar siempre atento para la falta después de pérdida, presionar al poseedor en el inicio de juego rival en el centro del campo y aumentar su capacidad para robar el balón deben ser sus principales valores defensivos. En ataque, el Pirata debe soltarse para que el Bernabeu siga viendo lo que ya están hartos de ver los que frecuentaban Valdebebas: talento a raudales.

A la izquierda, con menos recorrido que Granero pero mejor golpeo exterior, Xabi Alonso debe coger por fin la batuta de este Real Madrid perdido. Aunque sobrevalorado por la mayoría de la prensa madrileña desde su llegada, el vasco siempre perderá en las comparaciones con Xavi Hernández, pero no hay otro en el Madrid actual para coger el rol del azulgrana en 2006.

En la punta del ataque, Karim Benzema debe crecer hasta convertirse en el mejor nueve de Europa. Potencia, velocidad, 1×1 y definición con ambas piernas. Lo tiene todo para ser el “killer” del futuro, el más completo del Viejo Continente. Debe mejorar en la intensidad defensiva y acoplar sus movimientos a los de los dos cracks que tiene al lado para completar el once: Kaká y Cristiano Ronaldo. En la suplencia, un Raúl ya veterano pero al que se le caen los goles sin querer, y que sigue siendo el mismo pillo que cuando tenía 17 años.

En la derecha, Cristiano debe coger el perfil de Giuly, dar amplitud al equipo y buscar el espacio en la espalda del lateral cuando los equipos rivales se encierren y buscar la diagonal interior en las transiciones defensa-ataque a máxima velocidad. En la suplencia, Higuaín puede ser una buena opción si adquiere los automatismos con rapidez.

En el extremo izquierdo, la joya de la corona, Kaká. El brasileño debe coger el rol de su compatriota Ronaldinho, jugar al escondite con sus marcadores, partiendo de la banda izquierda  para realizar la diagonal interior, aparecer en el centro en conducción y convertirse en un 10 imparable.

Un modelo de juego que parecía agotado pero que puede ser el camino que lleve al Madrid a la final de Champions en el Bernabeu. Es la final, su final. Hasta allí, entrenamiento de calidad diferencial y búsqueda de automatismos. Las cartas están marcadas.