Quedan sólo dos días para el gran derbi barcelonés. Los culés, en plena vorágine liguera, rugen por hundir aún más a su eterno rival mientras siguen marcando distancias con el R. Madrid. Los pericos, por su lado,  suplican por una victoria en el Camp Nou que les daría tres puntos y, sobretodo, moral infinita para encarar una recta final del campeonato donde se van a jugar la vida.

A 48 horas del clásico, Iniesta se rompe en las filas azulgranas, un peón menos en las manos de un maestro, Guardiola, al que de momento le sobran piezas. Pochettino, quizá preveyendo una derrota casi segura, decide reservar a Tamudo y De la Peña para la siguiente jornada, ante el R. Madrid en Montjuïc, y tirar de la imagen que nos regalaron los blanquiazules en la eliminatoria de cuartos de la Copa.

Si los barcelonistas no echan el freno de mano antes de hora por la eliminatoria de Champions, parece difícil que los pericos puedan frenar a la locomotora culé, que sólo se ha permitido regalar dos empates (Racing y Getafe) en casa en lo que va de temporada.

¿Cómo podría plantear el Espanyol el partido en el Camp Nou para poder optar, al menos, a puntuar?

Parece seguro que Pochettino va a seguir manteniendo el 1-4-2-3-1. Es posible que sea el primer error. Emparejamientos 1×1 en el centro del campo, sin ayudas, significa que con la calidad del Barça, te van a superar una y otra vez. Quizá fuera mejor plantear un 1-4-3-3 en ataque, que se convierta rápidamente en un 1-4-4-2 en rombo en la transición defensiva.

De esta manera, intentas tapar al pivote defensivo de los culés con tu delantero centro (Callejón), emparejas a tus dos interiores (Moisés y Román) con los suyos y dejas a tu mediocentro defensivo (Sergio Sánchez) para que realice todas las ayudas defensivas posibles. A partir de que ellos reciban en tres cuartos, el pivote defensivo se incrusta en la línea de 4 (Pareja, Jarque, Torrejón y David García) convirtiéndola en una línea de 5 en la que los dos centrales realizan ayudas constantes a los laterales, sobretodo en  la zona derecha del Barça, donde la dupla Messi-Alves puede hacer verdadero daño.

Nuestros dos extremos (Iván Alonso y Luis García) trabajan en defensa con el lateral que incorpora (posiblemente Alves) y el central con mejor salida de balón (puede ser Márquez o Piqué) en función de la banda donde se encuentra el balón.

¿Riesgos? Si el equipo no es valiente para morder, no es capaz de mantener una correcta distancia entre líneas y los extremos no realizan correctamente la presión, nos encontraremos con un Espanyol encerrado en su propio campo que jugará a no encajar y que ni siquiera tendrá opciones de gol.

La ventaja puede ser que, si el equipo es capaz de tirar la línea defensiva arriba y ejecutar bien la presión explicada, los robos de balón en campo contrario pueden ser balones de gol. Debe ser robar y lanzar un pase para la diagonal interior de los extremos. Sencillo no lo es, arriesgado quizá sí, pero nadie dijo que esto iba a ser fácil…